sábado, octubre 29, 2005

El grito

"el grito" (edward munch)

MI CIUDAD, DULCE HOGAR.

Es raro pero cuando camino por las calles de mi ciudad es como si la gente fuera mi enemiga, siento tan extraños a esos seres iguales a mi. Siento tanta soledad en medio de la muchedumbre, sentimiento que sólo creí posible en las grandes y frías urbes como New York donde te pueden ver desangrándote en plena acera y te miran como si fueras un bloque de la misma.

A veces me recorre un escozor causado por el bochorno de estar respirando exhalaciones de autos, me aparece un fiel y puntual salpullido a causa de stresses ajenos, la indiferencia de ver a tanta gente intentando vivir en esta sutil patraña llamada ciudad. Los actores urbanos me pueden, suele llamarme la atención el borracho de la esquina en pleno mediodía, el mendigo al que la gente le dice que vaya a trabajar, la loca que limpia carros y cuando puede los asalta, el malabarista que tiene pinta de niño bien pero es otro pobre diablo más.

Qué tiene de bueno ver el inverso de la realidad? Qué aprendemos al sacar el maíz de la mierda? Nuestra ciudad puede convertirse en algo mejor que eso? Es que ya estamos devorados por una mediocre monotonía. A ver si un día aprendo a ver mi ciudad como un ser con vida, o un ser al que le hemos quitado la vida, un ser que pretende vengarse de nosotros si no nos damos cuenta que estar dentro de ella tiene un costo. A ver si aprendo a hacer más humana mi humanidad, a hacer menos inhumana mi urbanidad.